No partimos de un catálogo de módulos. Un recibidor pequeño, un despacho compartido o una cocina con instalaciones fijas plantean decisiones distintas; el dibujo empieza con el espacio y con quienes van a usarlo.
Nuestro trabajo consiste en hacer visibles las decisiones antes de cortar material: cómo abre cada puerta, qué habrá detrás, qué se puede transportar hasta la vivienda y quién se ocupa de cada instalación. La propuesta recoge esas respuestas.
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