Gestión del proyecto
Recoge la necesidad, ordena prioridades, coordina la información y mantiene visible la versión aprobada.
Un proyecto de mobiliario necesita una interlocución clara entre quien define la necesidad, quien desarrolla el diseño, el taller y el equipo de montaje.
No presentamos nombres ni titulaciones que todavía no estén verificados. Explicamos las funciones que deben quedar cubiertas para que el cliente sepa quién decide y quién responde.
Recoge la necesidad, ordena prioridades, coordina la información y mantiene visible la versión aprobada.
Comprueba geometría, instalaciones, soportes, accesos y datos necesarios para fabricar sin depender de medidas orientativas.
Convierte el uso cotidiano en distribución, proporciones, materiales, herrajes y detalles que puedan producirse.
Prepara despiece, mecanizados, acabados, identificación y controles previos a la entrega.
Protege, nivela, fija, regula y remata el mobiliario en el espacio real.
Documenta observaciones, explica cuidados y coordina la resolución de puntos pendientes.
El valor del equipo está en compartir la misma información, no en acumular interlocutores. Cada cambio que afecta al resultado debe quedar confirmado.
Antes de dibujar, aclaramos qué debe guardar o resolver el mueble, qué limita el espacio y qué prioridad no puede sacrificarse.
Medidas, distribución, acabados y alcance se consolidan en una versión aprobada para evitar instrucciones contradictorias.
Cuando aparece una duda de taller u obra, se revisa junto con la función del mueble y no como una decisión aislada.
Las modificaciones se concentran en diseño. Si llegan después, se explica su impacto en piezas, importe y calendario.
Cliente, acceso, protección y secuencia de montaje se confirman antes de mover módulos terminados.
Los puntos pendientes se describen con responsable y siguiente acción para que el cierre no dependa de mensajes dispersos.
La propuesta debe identificar el canal principal de coordinación y cómo se confirman las decisiones de diseño, fabricación y montaje.
El gestor compara las opciones compatibles con el uso y consulta con diseño o producción cuando el detalle constructivo lo requiere.
La responsabilidad se confirma en la propuesta. Las medidas orientativas del cliente no sustituyen la verificación prevista para fabricar.
Se documentan antes de incorporarlos y, si afectan a piezas, precio o calendario, se requiere una nueva confirmación.
No hace falta llegar con el proyecto definido. Comparte el espacio, el uso y tus referencias; te indicaremos quién debe intervenir y cuál es el siguiente paso.
Con unas fotos, medidas aproximadas y una idea de uso podemos preparar una primera orientación antes de concertar la medición.